2. Marco teórico

Panorama de la divulgación en México y su estudio

La divulgación en México es un fenómeno complejo en tanto que involucra y entreteje diferentes aspectos del entorno, marcos legales, agentes, actores, instituciones, disciplinas, herramientas y metodologías.

De este modo, la divulgación es una actividad central de la Ley General en Materia de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación (2023) y la Ley General de Educación Superior (2021), donde se entiende como un mecanismo e instrumento público para garantizar el derecho humano a la ciencia (Ley General en materia de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación, 2023, Artículo 1) y el acceso al conocimiento, del cual el Estado Mexicano es garante. A su vez, ambas leyes establecen obligaciones y relaciones para su ejercicio entre la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI), las Instituciones de Educación Superior (IES) y lxs investigadorxs del Sistema Nacional de Investigadores e Investigadoras (SNII).

Antes del 2023 el ejercicio de la divulgación en los marcos legales del Estado sólo estaban relacionados con la divulgación de la ciencia. No fue hasta la aparición de la Ley General en Materia de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación (2023) que se hicieron explícitas las obligaciones relacionadas con la difusión y divulgación de las humanidades (Ley General en materia de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación, 2023, Artículo 9) para procurar, entre otros, el desarrollo de la filosofía y las humanidades (Ley General en materia de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación, 2023, Artículo 11, Fracción XXV).

Derivado de esto la cantidad de espacios al interior de las universidades, organizaciones y asociaciones para discutir e impulsar actividades de profesionalización y proyectos de divulgación de las humanidades es mínimo, a comparación de los espacios dedicados a la divulgación de la ciencia y la comunicación pública de la ciencia. Entre estos espacios destacan la Dirección General de la Divulgación de la Ciencia (DGDC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Dirección General de Divulgación Científica de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), el Centro Mexicano de Divulgación Científica, y la Dirección General de Divulgación de las Humanidades (DGDH) de la UNAM, así como el Diplomado de divulgación en humanidades y ciencias sociales también por la UNAM.

Sobre los estudios críticos acerca de la divulgación durante el periodo 2020-2025 destacan el registro de 27 artículos publicados en el Portal de Revistas Académicas y Arbitradas de la UNAM, 65 tesis publicadas en TESIUNAM de las cuales 47 son de licenciatura y 18 de posgrado, la actualización del archivo digital "Luis Estrada. Pionero en divulgación de la ciencia" por parte de la familia Estrada de Pavía, la celebración de los dos coloquios “La divulgación de la Filosofía. Innovación y medios alternativos para la filosofía en el siglo XXI” celebrados por la UAEM-Toluca en 2017 y 2022, el XXIII Congreso Nacional de Divulgación de la Ciencia y la Técnica organizado por la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica A.C (2024) y el XL Encuentro Nacional de Divulgación Científica organizado por la Sociedad Mexicana de Física (2025).

Respecto a publicaciones impresas y digitales sobre divulgación destacan los libros "La comunicación pública de la ciencia: hacia la sociedad del conocimiento" (2004) de Pierre Fayard , la "Introducción a la comunicación escrita de la ciencia" (2010) de Ana María Sanchéz Mora, y "La difusión de la filosofía ¿es necesaria?" editado por Gabriel Vargas Lozano y Luis Patiño Palafox; y los artículos "La comunicación filosófica y su divulgación: Filosofía de la comunicación y comunicación de la filosofía: investigación, educación, formación e información filosóficas"(2021) de Pablo López López, "Dos tesis sobre la divulgación de la filosofía" de Ignacio Bazan Estrada y Ernesto Priani Saisó, y "Diálogos filosóficos. Un enfoque entre la difusión y la divulgación desde de la filosofía de la tecnología" (2020) de Diana Lizbeth Ruiz Rincón.

Hasta el momento no existen estudios críticos de la divulgación que la aborden como un problema complejo desde la transdisciplinariedad, la decolonialidad y el feminismo.

Divulgación y difusión

La divulgación se inserta dentro del conjunto de prácticas propias de la democratización del conocimiento, “una forma de acceso a la educación en un sentido de igualdad y oportunidad para todos los ciudadanos” (Ballesteros-Leiner et al., 2012, p.188) que involucra dimensiones socioculturales, cognitivas y económicas de la que participan múltiples actores e instituciones. En Introducción a la comunicación escrita de la ciencia , Ana María Sanchez Mora (2010) define a la divulgación como un quehacer multidisciplinario, más no una disciplina por sí misma, de la cual no existe consenso sobre sus fronteras, ni tiene una metodología propia.

Dado que la divulgación tiene como objetivo “hacer saber” y, por tanto, es un acto de comunicación dado fuera de los espacios de la enseñanza formal y dirigido hacia un público voluntario, de acuerdo con Janik Rojas Torres, la divulgación es una práctica propia de la educación no-formal debido a que sale del marco curricular común y otorga “experiencias de enseñanza-aprendizaje creativas, que integren conocimientos y prácticas con la cotidianidad de las personas, incubadoras de transformaciones socioculturales” (comunicación personal, marzo del 2023). Por ello, la divulgación recoge diversos medios, herramientas, formatos y estrategias en miras de llegar a su público específico.

A pesar de que no existe una metodología propia sobre la divulgación, son notorios los esfuerzos por profesionalizarla, enfocados de manera particular en la divulgación de la ciencia y la comunicación pública de la ciencia, como se mencionó anteriormente en #Panorama de la divulgación en México y su estudio.

Aunque comúnmente se utilizan los términos divulgación y comunicación pública de la ciencia (CPC) como equivalentes, de acuerdo a lo que Ana María Sánchez Mora denomina un acuerdo por usos y costumbres, es necesario precisar que la divulgación es un término que refiere a la comunicación del conocimiento a públicos no-especializados, mientras que la CPC refiere exclusivamente a la comunicación del conocimiento científico a públicos no-especializados, particularmente de las ciencias naturales y exactas. De este modo, la CPC estaría más bien relacionada con la divulgación de la ciencia.

Por otro lado, la divulgación bajo ningún contexto se equipara con la difusión, dado que son actividades distintas situadas en espacios diferentes. Como hemos indicado antes, la divulgación se inserta dentro de las prácticas de educación no-formal mientras que, por su parte, la difusión tiene dos acepciones. En la primera, entendemos difusión como diseminación o esparcimiento de información o contenidos específicos, en múltiples espacios y con distintos medios, que pueden o no formar parte de estrategias de comunicación. Por ejemplo, la pega de carteles de conciertos en espacios públicos, la compartición de contenidos publicitarios en redes sociales o la realización de infografías sobre temas relacionados con los derechos humanos. Su segunda acepción incorpora la difusión como una parte vital de las estrategias conjuntas de la comunicación académica.

"La comunicación académica es un término unificador para describir una disciplina emergente (...) que se ocupa del amplio abanico de cuestiones que tienen que ver con las formas en las que los resultados de las investigaciones u otros conocimientos son comunicados por parte de sus autores, difundidos mediante diferentes vectores, almacenados y tratados mediante sistemas de información, y preservados y analizados por una diversidad de sectores y actores" (Codina et al., 2023, p. 16).

La difusión, en este sentido, comparte distintos tipos de información y contenidos específicos, en diferentes niveles, a públicos especializados que son parte de comunidades epistémicas con interés en los contenidos, con intereses previos de los contenidos o con las cuales es posible generar alianzas estratégicas para el avance o desarrollo de las investigaciones. Dentro de las estrategias de difusión del conocimiento, se encuentra no sólo la reproducibilidad digital, sino también la organización de coloquios, encuentros o seminarios, y  el desarrollo de publicaciones arbitradas, por mencionar algunas. De este modo, no sólo los públicos de la divulgación y la difusión son distintos, sino también sus medios, estrategias, metodologías y resultados.

Poder, colonialidad del saber y dominación epistémica

Aníbal Quijano define el poder en [3. Referencias/Colonialidad del poder y clasificación social|Colonialidad del poder y clasificación social] como un espacio y una malla de relaciones sociales de explotación/dominación/conflicto articulada en función del control sobre cinco ejes: 1) el trabajo y sus productos; 2) la naturaleza y sus recursos de producción; 3) el sexo, sus productos y la reproducción de la especie; 4) la subjetividad y sus productos materiales intersubjetivos, incluido el conocimiento; y 5) la autoridad y sus instrumentos de coerción, en particular. De este modo, el poder está conformado por diversas estructuras y patrones como elementos constitutivos. Entre ellos la colonialidad.

La colonialidad del poder, también llamada colonialidad, es un concepto ampliamente utilizado en los estudios y la filosofía decolonial, desarrollado principalmente por Anibal Quijano. La colonialidad se funda en la imposición de una clasificación social racial/étnica sobre los cuerpos donde hay un patrón de poder centrado en relaciones de explotación/dominación/conflicto (Quijano, 2014). Esta clasificación social está configurada bajo el eurocentrismo como una perspectiva cognitiva que naturaliza dichas relaciones.

"En este orden de ideas, Europa y los europeos eran el momento y el nivel más avanzados en el camino lineal, unidireccional y continuo de la especie. Se consolidó así, junto con esa idea, otro de los núcleos principales de la colonialidad / modernidad eurocéntrica: una concepción de humanidad, según la cual la población del mundo se diferencia en inferiores y superiores, irracionales y racionales, primitivos y civilizados, tradicionales y modernos" (Quijano, 2014, p. 287).

Rita Laura Segato en una entrevista realizada en el marco del XXXVI Encuentro de Geohistoria. Instituto de Investigaciones Geohistóricas (CONICET - UNNE) en 2016, define a la colonialidad del saber como un término autoexplicativo que tiene en su centro la noción de raza, valor y prestigio. Desde esta perspectiva, la colonialidad del saber es en eje de la colonialidad del poder bajo el cual todo saber producido por cuerpos blancos en paisajes blancos adquiere, automáticamente, una autoridad por sobre otros saber, lo que se traduce en una desigualdad de influencia. Es decir, en una jerarquía donde los saberes blancos tienen mayor autoridad y capacidad de reproducción que los saberes no-blancos.

La colonialidad del saber junto con el eurocentrismo son agentes de dominación epistémica, un requisito y elemento central para el mantenimiento del poder, instaurado en la modernidad. A través de la formalización, elaboración y condiciones para la producción y transmisión del conocimiento alineados a las formas de producción capitalistas, se naturalizan las identidades, relaciones históricas y la distribución geocultural del poder (Quijano, 2014, p. 286).


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